A face in the crowd

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Tom Petty (1950-2017). In memoriam

When I was a young rock and roll star, I was really fascinated and shocked at times by the power that I had, by the power of my words, and shocked that it can be taken wrong. I do not believe in censorship, but I do believe that an artist has to take some moral responsibility for what he or she expresses with his/her words.

Tom Petty y ‘The Heartbreakers’ fueron los receptores directos de la llamada Invasión británica de mediados de los sesenta, y a finales de los años setenta rescataron el estilo y escogieron las mejores opciones que presentaba aquél fenómeno musical, uniéndolas al rock y al género dylaniano de los cantautores folk para, en fín, crear un híbrido distintivo norteamericano que recordaba el pasado sin sentirse, por ello, en deuda con él. Lo más cercano a la definición de ‘folk-rock’.

‘The Heartbreakers’ fueron un grupo de músicos coherente y versátil que ofrecieron su apoyo y acompañamiento a las canciones de Petty. La peculiar forma de cantar y la voz nasal de Tom Petty puede recordarnos a Dylan y a Roger McGuinn, pero su lirismo es directo y claro, un estilo sin adornos, muy similar al de Neil Young. A lo largo de su carrera Petty y Heartbreakers nunca renegaron de sus raíces musicales, sino que las ampliaron con influencias psicodélicas, rock sureño y músicas de la ‘new wave’. Fueron también uno de los pocos grupos de rock tradicional que comenzaron con los vídeos musicales, grabando los más populares y auténticos de la historia de la MTV. Su innovadora avidez de experimentar en los límites del clásico rock-and-roll ayudó a Tom Petty a mantener su popularidad ya entrada la década de los noventa.

Tom Petty nació en Gainesville (Florida) en 1950. A los 17 abandonó la Secundaria y fundó el grupo ‘Sundowners’, más tarde metamorfoseado a ‘The Epics’, y por último denominado ‘Mudcrutch’, con los que se traslada a Los Ángeles en busca de casa discográfica, encontrándola en Shelter Records, pero el contrato no llega a firmarse ya que el sello discográfico quería hacerse con Tom Petty como solista, lo cual provocó que el grupo ‘Mudcrutch’ no diera su consentimiento y se marchara. Petty, alagado, se dedicó a dar recitales por diferentes locales en Los Ángeles, y de paso encontrar algún otra banda que le sirviera como soporte. En 1975, el dúo ‘Campbell and Tench’ contaron con Petty para hacer voces y armonías en sus canciones. Pronto se dieron cuenta de la gran capacidad creativa del cantautor y, con el bajista Ron Blair y el batería Stan Lynch, formaron la banda que llamaron ‘The Heartbreakers’. Al seguir vinculado a Shelter Records, Tom Petty hizo la propuesta y se grabó su primer disco con el nombre “Tom Petty and the Heartbreakers” en 1976. En un principio la acogida al disco fue fría, pero cuando el grupo recibió el apoyo del público en su gira por Inglaterra, Estados Unidos le otorgó su aprobación y las ventas comenzaron a ser más que notables. Shelter publicó entonces dos canciones en un single que se vendió por todo el país: ‘Breakdown’ y ‘American girl’, convirtiéndose en Top 40 rápidamente.

En 1978, con You´re gonna get it de nuevo logran grandes ventas y su reconocimiento se hace cada vez más visible en conciertos, galas, entrevistas, radio y televisión. Pero Shelter Records tenía problemas: su compañía ‘madre’, ABC Records, había sido comprada por MCA Records, y Petty intentó renegociar su contrato. MCA entró en bancarrota y Petty fue contratado por su subsidiaria ‘Backstreet Records’. Con la nueva firma grabaron Damn the torpedoes en 1979, que catapultó al grupo de los circuitos cerrados, nightclubs y teatros a los conciertos multitudinarios al aire libre en grandes espacios. La canción ‘Don´t do me like that’ fue un Top-ten y ‘Refugee’ llegó al número 2 de las listas. El álbum vendió dos millones de copias.

Hard promises (1981) y Long alter dark (1982) siguieron la ‘racha’ triunfal de la banda, y Tom Petty comenzó a recopilar canciones y poemas, con la idea de que, en un futuro, podría dedicarse a su carrera en solitario.

Los tres años siguientes se dedicaron a conciertos, y a grabar Southern accents con unas difíciles y enconadas sesiones en las que intentaban entrar en territorios musicales nuevos como el soul, la psicodelia y la música new wave. Finalmente, salió al mercado en la primavera de 1985, precedido por el single ‘Don´t come around here no more’. El álbum llegó a ser disco platino. El año 1986 fue enteramente destinado a una gira mundial con Bob Dylan. Una vez finalizada, graban Let me up en 1987. Poco después de su salida a la venta, la casa de Petty y la mayoría de sus pertenencias fueron destruídas por un fuego que no llego a afectar a Tom, a su mujer y a sus dos hijas. Las pérdidas fueron enormes y Tom pasó un tiempo retirado de la música, aquejado por una depresión. Al año siguiente (1988) Tom entra a formar parte del supergrupo (‘temporal’ según establecieron) “Travelling Wilburys”, formado por Bob Dylan, Tom Petty, George Harrison, Roy Orbison y Jeff Lynne. Hicieron un álbum a finales de 1988, y el sonido del grupo sería el proyecto que Petty deseaba: su primer álbum como solista. En 1989 publica Full Moon Fever, producido por Jeff Linne y con el apoyo de Heartbreakers, se convirtió en un enorme éxito, alcanzando el puesto tres  de las listas en Estados Unidos, triple platino y generando tres singles: ‘I won´t back down’, ‘Running down a dream’ y ‘Free Falling’, que alcanzó el séptimo lugar de ventas.

En 1994, el grupo hace algunos cambios y Tom Petty graba su segundo álbum Wildflowers con otro triple platino. En 1999, se edita Echo con Petty y los renovados Heartbreakers. En 2002 publican The last DJ y este mismo año son nombrados miembros del Salón de la Fama del Rock.

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© Antonio Fernández Ferrer. Del libro “La canción folk norteamericana. Cantautores y textos”, Editorial Universidad de Granada, 2007.

 

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En el ocaso de un sueño

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Algún día, en cualquier parte, te encontrarás a ti mismo, 
y esa puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. (Pablo Neruda)

 

No hay final encubierto en mis sueños,
ni principio alguno que los invoque.
Hay incrédulas figuras entre brumas,
que cuestionan la causa de su presencia
en la irrealidad de mi fantasía.

Hay reclamadas inquietudes en mis sueños
que transitan errantes cada noche,
conformando un séquito
de impersonales camaradas,
devotos perpetuos de mi escogida soledad.

No hay fantasmas ni plegarias en mis sueños,
solo un turbador nirvana, como sigiloso espectador,
siempre presente en la habitación contigua.

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© Antonio Fernández Ferrer, 2017

Mientras mi guitarra llora

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No solamente nos van dejando músicos y cantautores que han sido nuestra referencia a lo largo de los años. También hay episodios en los que la enfermedad o los accidentes van mermando las facultades de algunos/as que se han significado como guías imprescindibles con sus aportaciones a la canción de autor. Uno de estos líderes mundiales es, sin duda, el guitarrista, intérprete y compositor ERIC PATRICK CLAPTON, nacido en Ripley (Inglaterra) el 30 de marzo de 1945.

Me confieso, abiertamente, admirador incondicional de su trabajo y su coherencia musical y personal y, por ello, me entristece profundamente hacerme eco, a través de esta entrada en mi blog, de noticias como esta. Sus seguidores deberemos hacernos a la idea de que, dentro de poco, ya no podremos disfrutar de su talento en directo porque hace unos días anunció que deja los escenarios a causa de una enfermedad neurodegenerativa que padece desde hace algún tiempo: la “neuropatía periférica” ya le acompaña, inexorable, como cómplice silencioso y constante.

Hace cuatro años le obligó a cancelar algunos conciertos y Eric reconocía que era muy complicado tocar la guitarra así. Tal como se ha explicado, parece probable también que no vuelva a grabar ningún disco. Esta insuficiencia nerviosa produce dolor y pérdida de la sensibilidad e incapacidad para controlar los músculos.

Ya en los 70 del siglo pasado Clapton hablaba de aquellos años como adicto a las drogas y al alcohol: “Debería haber estirado la pata hace mucho tiempo. No sé cómo sobreviví, pero por alguna razón fui arrancado de las fauces del infierno y tuve otra oportunidad”, asegura el músico, que pese a haberse librado de los males derivados del consumo de estupefacientes, ha sufrido golpes tan duros como la muerte de su hijo Conor, cuando este tenía cuatro años, y que fue el destinatario de su hermosa canción ‘Tears in heaven’.

Comenzó su carrera musical en la década de los 60, formando parte de grupos como ‘The Yardbirds’, donde era conocido con el apodo de ‘slow-hand’, o el trío ‘Cream’, con Ginger Baker y Jack Bruce. Más tarde inició una carrera en solitario con la que también alcanzó grandes cotas de reconocimiento, siendo altamente valorado por la crítica musical especializada.

Su último trabajo, el premonitorio ‘I still do’, fue presentado hace tan solo una semana y ha alcanzado la primera posición en la lista de los discos de rock más vendidos de Billboard. A finales de año, los fans de Clapton y los Rolling Stones podrán disfrutar de la que, se supone, será su última colaboración artística en el nuevo disco de sus ‘Satánicas Majestades’, y que posiblemente se editará a finales de este año.

Sin embargo, en nuestro recuerdo colectivo, siempre estarán presentes sus grandes éxitos y su indiscutible y magistral contribución a la cultura musical de todos los tiempos: ‘Cocaine’, ‘Layla’, ‘My father´s eyes’, ‘Change the world’, ‘Wonderful tonight’, ‘I shot the sheriff’, ‘Crossroads’, ‘Motherless child’… todas ellas seguirán formando parte de la historia, junto a ese solo -eternamente inmortal- en ‘While my guitar gently weeps’ de su inseparable y añorado George Harrison.

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© Antonio Fernández Ferrer, 26 de mayo de 2017.

La Tertulia, referente cultural

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Y de nuevo La Tertulia como santuario de la cultura, la canción de autor, lugar de encuentro de poetas, escritores y artistas volvió a ser cita imprescindible en Granada.

Gran noche de la canción de autor con “Abril para Vivir” y Juan Trova  como referentes. La Tertulia (en su 37 cumpleaños), Mesa Uno y Horacio Rébora abrieron sus puertas a cuatro colectivos de cantautores/as que unieron sus canciones y rindieron un emotivo homenaje a Esteban Valdivieso y Javier Krahe: Manifiesto Canción del Sur, Núcleo de Nuevos Autores, Puerta Verde y Músicos de Guardia estuvieron presentes en un evento inolvidable, junto a una sentida interpretación del tango “Volver” por el gardelista por antonomasia Osvaldo Jiménez.

“Anoche los granadinos teníamos una cita con la música, la poesía y los recuerdos en La Tertulia. El café de la cultura, de los libros, de la canción y de los encuentros cumplía 37 años y Tato Rébora paseó su carroza enjaezada con las más bellas sombras, voces y sonidos que permanecen firmes a lo largo de tantos años. El cumpleaños se hizo coincidir con la apertura de la 16ª Edición de “Abril para vivir”, certamen de cantautores y cantautoras que organiza y dirige Juan Trova. Durante algo más de tres horas, disfrutamos de anécdotas que nos condujeron desde el pasado por las canciones de varias generaciones de cantautores” (José Luis López Enamorado, poeta y escritor).

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Preparando orden de actuación y puesta en escena.

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Tato Rébora, Juan Trova y Mario Ojeda.

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Manifiesto Canción del Sur (Antonio Fernández Ferrer)

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Núcleo de Nuevos Autores (José Luis Pareja)

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Lectura de la declaración de principios del N.N.A.

 

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Puerta Verde (Fran Fernández)

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Puerta Verde (César Maldonado)

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Músicos de Guardia (Pau Salinas)

 

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Mario Ojeda acompañado a la guitarra por Antonio Álvarez.

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Recordando a Esteban Valdivieso (1951-2008). “Perfumando amaneceres”.

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Osvaldo Jiménez interpretando el tango “Volver”.

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Juan Trova y Mario Ojeda cierran el acto con “Luna de abril” de Carlos Cano.

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© Antonio Fernández Ferrer, 20 de Abril de 2017.

 

Reflexiones semanasanteras

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Con todos mis respetos a los sentimientos que puedan tener muchas personas que viven estas fechas como algo especial y trascendente. Permitidme que cite -como reflexión asombrada y, a veces, cercana a la perplejidad- algunas frases típicas y tópicas de los medios de comunicación, llenas de rebuscada y artificiosa palabrería pseudoreligiosa que, en mi opinión, rozan el lenguaje añejo, fuera de un contexto coherente y normalizado, lejano a lo cotidiano, y que puede, de alguna forma, representar un desaire a un estado laico y aconfesional como el nuestro. Junto a consideraciones, que suscribo, como las que define mi amigo y periodista Antonio Cambril en el diario “Granada Hoy” con la misma fecha de esta entrada de mi blog: “Ocurre, además, que la Semana Santa la costeamos todos: los creyentes, pero también los ateos, los agnósticos…”. Sirvan como ejemplo las siguientes referencias publicadas estos días en diferentes medios:

– “Junto al andar que imprimen los costaleros la vida del paso procesional la da el exorno floral…”

– “La primera salida penitencial tras conocerse la fecha de coronación canónica de su titular, impecable como acostumbra su cortejo y su estación de penitencia…”

– “Y ya llega el día en el que las calles de nuestra capital quedarán embriagadas de incienso y olor cofrade redentor…”

– “La ciudad no espera la muerte y Jesús resucita por tres veces en la ciudad con sones de campanillas y murmullo alegre de chiquillería, con aires de Triunfo y Alegría…”

– “El paso de Cristo, exornado con iris morado y rosas rojas en la horquilla de la cruz…”

– “Los hombres del palio, que este año presentaba una decoración floral a base de jarras y friso de clavel blanco colombiano y violeteras de fresias, sin faltar un centro de rosas en la peana…”

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© Antonio Fernández Ferrer, 12 de abril de 2017.

De lo plurinacional

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En estas fechas primaverales de 2017, en las que parece que el PP quiere regar con cuatro mil millones de euros el campo baldío -casi desértico- de sus relaciones con Cataluña y, de paso, acallar con dinero público el clamor independentista, me ha dado por entrar en un breve análisis de tres términos que vienen barajándose a lo largo y ancho de esta ibérica “piel de toro” tan peculiar y, a veces, tan contradictoria y trasnochada. Dentro de una visión moderna y plurinacional -que algunos insisten en llamar federalista, ¿porqué no?- hay conceptos que da la impresión que asustan, de un modo u otro, a muchos de los habitantes de esta España nuestra: País, Nación y Estado.

El País Vasco está reconocido como nacionalidad histórica por su Estatuto de Autonomía, al igual que otros territorios españoles. Lo integran las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. En el pasado, las provincias que componen el actual País Vasco fueron conocidas también como Provincias Vascas, Provincias Vascongadas, o simplemente, Vascongadas. En la actualidad, la denominación Comunidad Autónoma Vasca (CAV) es utilizada con frecuencia, especialmente en la propia comunidad autónoma y Navarra, ya que las denominaciones Euskadi y País Vasco también han sido usadas históricamente, desde su creación con la grafía Euzkadi en el siglo diecinueve la primera, y antes de 1897 la segunda, para nombrar un concepto diferente al de la comunidad autónoma, el de Euskal Herria. ¿Alguien se ha escandalizado o se ha apoyado en argumentos que quiten legitimidad a la denominación de ‘País’ a una comunidad autónoma como Euskadi? De la misma forma no hay que satanizar a las demás comunidades españolas en su justa reivindicación de la palabra «país» para redefinir su identidad: País Andaluz, País Catalán, País Gallego, País Valenciano, País Castellano-Manchego, etc.

Por eso, cuando las referencias definitorias de zonas españolas (al igual que las británicas, por ejemplo) conllevan el ‘temible y abominable término’ -según algunos- de «país» junto a su nombre, son muchos los que esgrimen considerandos que pudieran incitar a la ‘desmembración’ del estado, al caos absoluto, a la alarma social, e incluso a ‘separatismos incalificables y aberrantes’. Nada más lejos de la auténtica realidad.

Consideremos algunas definiciones aceptadas por la Real Academia de la Lengua Española: Nación, como el conjunto de los habitantes y territorio de un país regido por un mismo gobierno. Estado, considerado como  colectividad de los órganos de gobierno de un país soberano, o porción de territorio cuyos habitantes se rigen por leyes propias, aunque estén sometidos en ciertos asuntos a las decisiones de un gobierno común. Y, por último, el término País, definido como determinada área geográfica y entidad políticamente independiente, que cuenta con su propio gobierno, administración, leyes, y, por supuesto, población.

Un Estado puede estar formado por distintos países o naciones, como España. Por lo tanto, la palabra “país” comparte significado con “nación”, en especial con su aceptación como nación política y, en el caso de Andalucía, en total consonancia con lo preconizado por Blas Infante, considerado oficialmente como padre de la patria andaluza. Es decir, se trata del ámbito jurídico-político y de la soberanía constituyente de un Estado.

Me considero, pues, ciudadano del Estado español, nacido en el país andaluz, residente en la nación andaluza, y ‘granaíno por los cuatro costados’. Y no estoy diciendo ninguna barbaridad, ni aberración socio-lingüístico-cultural. Que alguien me demuestre lo contrario.

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© Antonio Fernández Ferrer

Haikus en primavera

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Es un sendero
dorado y revivido:
llega el ocaso.

Olor a estío,
encrucijada vital
de primavera.

En verdes brotes
el árbol de mi huerto
rejuvenece.

Lo simbólico
de la tarde que muere:
El crepúsculo.

Entre los sauces,
desesperadamente,
oculto quedo.

Por la medina,
junto al bazar de especias,
vaga su aroma.

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© Antonio Fernández Ferrer, marzo 2017.