Mientras mi guitarra llora

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No solamente nos van dejando músicos y cantautores que han sido nuestra referencia a lo largo de los años. También hay episodios en los que la enfermedad o los accidentes van mermando las facultades de algunos/as que se han significado como guías imprescindibles con sus aportaciones a la canción de autor. Uno de estos líderes mundiales es, sin duda, el guitarrista, intérprete y compositor ERIC PATRICK CLAPTON, nacido en Ripley (Inglaterra) el 30 de marzo de 1945.

Me confieso, abiertamente, admirador incondicional de su trabajo y su coherencia musical y personal y, por ello, me entristece profundamente hacerme eco, a través de esta entrada en mi blog, de noticias como esta. Sus seguidores deberemos hacernos a la idea de que, dentro de poco, ya no podremos disfrutar de su talento en directo porque hace unos días anunció que deja los escenarios a causa de una enfermedad neurodegenerativa que padece desde hace algún tiempo: la “neuropatía periférica” ya le acompaña, inexorable, como cómplice silencioso y constante.

Hace cuatro años le obligó a cancelar algunos conciertos y Eric reconocía que era muy complicado tocar la guitarra así. Tal como se ha explicado, parece probable también que no vuelva a grabar ningún disco. Esta insuficiencia nerviosa produce dolor y pérdida de la sensibilidad e incapacidad para controlar los músculos.

Ya en los 70 del siglo pasado Clapton hablaba de aquellos años como adicto a las drogas y al alcohol: “Debería haber estirado la pata hace mucho tiempo. No sé cómo sobreviví, pero por alguna razón fui arrancado de las fauces del infierno y tuve otra oportunidad”, asegura el músico, que pese a haberse librado de los males derivados del consumo de estupefacientes, ha sufrido golpes tan duros como la muerte de su hijo Conor, cuando este tenía cuatro años, y que fue el destinatario de su hermosa canción ‘Tears in heaven’.

Comenzó su carrera musical en la década de los 60, formando parte de grupos como ‘The Yardbirds’, donde era conocido con el apodo de ‘slow-hand’, o el trío ‘Cream’, con Ginger Baker y Jack Bruce. Más tarde inició una carrera en solitario con la que también alcanzó grandes cotas de reconocimiento, siendo altamente valorado por la crítica musical especializada.

Su último trabajo, el premonitorio ‘I still do’, fue presentado hace tan solo una semana y ha alcanzado la primera posición en la lista de los discos de rock más vendidos de Billboard. A finales de año, los fans de Clapton y los Rolling Stones podrán disfrutar de la que, se supone, será su última colaboración artística en el nuevo disco de sus ‘Satánicas Majestades’, y que posiblemente se editará a finales de este año.

Sin embargo, en nuestro recuerdo colectivo, siempre estarán presentes sus grandes éxitos y su indiscutible y magistral contribución a la cultura musical de todos los tiempos: ‘Cocaine’, ‘Layla’, ‘My father´s eyes’, ‘Change the world’, ‘Wonderful tonight’, ‘I shot the sheriff’, ‘Crossroads’, ‘Motherless child’… todas ellas seguirán formando parte de la historia, junto a ese solo -eternamente inmortal- en ‘While my guitar gently weeps’ de su inseparable y añorado George Harrison.

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© Antonio Fernández Ferrer, 26 de mayo de 2017.

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