28 de Febrero

‘MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR’ EN SUS INICIOS
(28 DE FEBRERO DE 2016 «DÍA DE ANDALUCÍA»)

manif

…Andaba por los cuarenta la rosa de Peñaflor,
señora de escudo y renta, hermosa y sin un amor…
Y de pronto un día cambió de peinao, cambió de peinao…

Con esta estrofa de la copla “Amante de abril y mayo” de Quintero, León y Quiroga, que interpretaba magistralmente Concha Piquer, comenzaba la carátula de presentación del movimiento músico-poético «MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR», producto de la mente visionaria, creativa, rompedora, surrealista y trasgresora del escritor y poeta JUAN DE LOXA.

Intentar enmarcar la Granada de los primeros años 70 en unos cuantos párrafos pudiera parecer pretencioso, si bien -en este caso- asumiré el reto, con todas sus consecuencias. Varias imágenes (siempre en color sepia, curiosamente) acuden sigilosas a mis recuerdos, y espero poder reflejarlas aunque sólo sean sencillos apuntes hilvanados en cumplida, pero ordenada, procesión.

Abriendo el cortejo figuraría lo que he dado en denominar ‘el triángulo de las Bermudas nazarí’, en el que pudiera inferirse como centro de la actividad cultural, bulliciosa y desenfrenada a veces, de una ciudad en plena efervescencia. Los vértices de esa figura geométrica triangular a la que aludo fueron la antigua Facultad de Letras, Bar Natalio (ambos lugares en calle Puentezuelas) y Bar Bimbela, en Carríl del Picón. Locales ya desaparecidos, obviamente. Asambleas de estudiantes y profesores (por supuesto sin el pertinente permiso de ‘la autoridad competente’) terminaban, casi siempre, acompañadas de redadas de la extinta Policía Armada o ‘grises’, en las que por el simple hecho de formar un ‘grupo superior a dos personas’ se consideraba altercado del orden público. Ante esta tesitura, lo indicado solía ser ‘buscar refugio’ en los bares anteriormente citados y mezclarse con la clientela.

La creatividad, el ansia de libertad de expresión y de reunión, la innegable oposición a un régimen dictatorial -ya caduco y cercano a su desaparición- de aquella juventud de los años setenta era evidente… pero aquellos años pasaban con una inusitada lentitud, y todo, aparentemente, no experimentaba el cambio hacia la democracia que se esperaba con inquietud y expectación. En este contexto social surgen alternativas culturales que pronto serán la referencia de muchos. Juan de Loxa fue una de ellas.

Por medio de un programa radiofónico en la Cadena de Emisoras de Radio Popular -con un soberbio equipo de locución formado por Jose María Barbero, Elodia R. Campra, Lola Martín, entre otros- comienza a dar cabida a poetas, diseñadores gráficos y creadores en general en lo que bautizó como «POESÍA 70». Pablo del Águila, Fanny Rubio, Carmelo y Claudio Sánchez Muros, José Heredia Maya, Juan J. León, Javier Egea, José Carlos Rosales, junto a Joaquín Sabina, Carlos Cano o Luis Eduardo Aute, componen parte de esa pléyade de escritores, y -en poco tiempo- el programa de radio traspasa las ondas y se hace Revista Literaria de calidad contrastada.

Pero Juan quiere ir más allá. Con Alberti se pregunta: “¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?…” Granada es tierra de música, de canción, y en Granada hay ‘materia prima’ suficiente como para dar el siguiente salto cultural: Crear una auténtica canción del Sur, como reivindicación paralela, amiga o correligionaria de movimientos músico-poéticos como la Nova Cançó catalana, la canción de autor aragonesa, la canción popular gallega, los cantautores de Euskadi…Tras ir madurando este proyecto Juan de Loxa entra en contacto con algunos poetas que ya musicalizaban sus propias composiciones (Carlos Cano y Antonio Mata, entre otros) y hace su aparición «MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR» como la nueva canción andaluza que se desborda hacia todos los sures. La palabra se convierte en canción, y con ella, una esperanza para tantos que veían pasar las horas sin que nadie le diera una explicación a aquello que veían en las calles, que leían en los diarios. La pregunta que Rafael Alberti lanzaba al aire estaba siendo respondida. Lentamente, pero con seguridad. Ya quedaba menos para alcanzar la añorada libertad. No contaban con miembros elitistas, era un movimiento cultural abierto a todo el que quisiera participar. Tenía el mismo valor el que subía al escenario con la guitarra en la mano (y con la censura acechando) que quien se sentaba en la butaca a corear las canciones.

En 1971 el proyecto se convierte en una realidad tangible, y a él nos unimos Pascual Pérez Chaparro, Esteban Valdivieso (como guitarra, arreglista y compositor -si bien, años más tarde, ya lo haría como cantautor-) y el que escribe esta crónica. Grabábamos nuestras canciones en los estudios de Radio Popular de Granada, respaldados por el mismo equipo de profesionales que hacía los montajes de «POESÍA 70» (con la imprescindible Elodia Campra), y los programas salían al aire los martes a las cuatro de la tarde. El primer concierto conjunto se realiza en el Carmen de Rodríguez Acosta. Lleno completo para escuchar las propuestas-canciones de los que más tarde seríamos llamados ‘cantautores sociales comprometidos’…

Después llegarían otros muchos ‘encuentros-recitales’ en colegios mayores de la universidad de Granada, en el Auditorio de la Facultad de Ciencias, en locales más reducidos y galerías de arte. Poco a poco se van incorporando nuevos miembros del movimiento músico-poético como Enrique Moratalla, Ángel Luis Luque, Miguel Ángel González, Raúl Alcover, Aurora Moreno, entre otros, que van aportando nuevas formas y contenidos a la idea primitiva: “el Sur que se desborda hacia todos los sures”.

El mecanismo de activación del público asistente a los actos era bien sencillo: emisión de los recitales de “Manifiesto” por la radio, unos cuantos carteles a colocar en lugares estratégicos de Granada, breves notas informativas en los diarios granadinos ‘Ideal’ y ‘Patria’, y el consabido ‘boca a boca’. Así de simple, y así de fácil, sin más parafernalia. Al teléfono móvil, e.mail, internet, redes sociales, cadenas de TV autonómicas, locales o privadas, vídeos, prensa digital, etc. les quedaban por delante algunos lustros para hacerse presentes… «MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR» comenzaba a caminar, y siempre de la mano de un genio creativo insustituible: Juan de Loxa.

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© Antonio Fernández Ferrer. (Para mayor información consultar el documentado libro de Fernando González Lucini “Manifiesto Canción del Sur: De la memoria contra el olvido”, 2004)

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