Dulce de membrillo

stapelbrieven

– Cada cierto tiempo, normalmente coincidiendo con tardes que se van acortando irremisibles, suelo ofrecerme un pausado paseo por los caminos del recuerdo que queda impregnado en esos objetos, enseres, o entes inanimados que me rodean a diario, y a los que, de manera inconsciente, no prestamos suficiente atención a lo largo del año. Hoy, seducido por su impensada llamada, he rescatado de un velado rincón de la estantería una grisácea caja de latón en la que se han ido acumulando una serie de evocaciones, fotografías y escritos varios. Ese antiguo recipiente de dulce de membrillo me ha permitido algunas reflexiones…
– Ya empezamos. Otra vez te ha atacado la melancolía, la nostalgia…si es que no tienes remedio. Yo veo ese “pequeño baúl de los recuerdos” todos los días, pero -ya me conoces de sobra- ni se me ocurre tocarlo, y mucho menos abrirlo. Yo soy así. Y además te tengo dicho que vivas el presente, el día a día…¡Carpe diem, joder! Y nada, tú a lo tuyo, a rememorar el pasado, a añorar lo que fue y que no va a volver. Claro, si es que todo esto te pasa por haber leído y releído tanto a Jorge Manrique. Ya te lo advertí hace muchos años.
– Si alguna vez en tu puñetera vida me dejaras terminar mis razonamientos te darías cuenta que, en esta ocasión, no van por ahí los tiros.
– Perdona entonces. Venga, sigue con tus elucubraciones…
– El caso es que he abierto esa caja de recuerdos y he vuelto a leer alguna carta que recibí de mi padre -perdón de nuestro padre- cuando estuve -estuvimos- en aquella residencia de estudiantes en Dublín…
– ¡Qué me vas a contar de aquellos meses de 1973…! Lo pasamos bien, ¿verdad? Y hasta logramos aprender inglés, a pesar de todo. ¡Qué tiempos…! Oh, the green and musical Ireland…
– Pues tampoco era eso a lo que me refería, mi querido y prosaico aliado. Mi reflexión pretendía rescatar el hecho de “escribir cartas” como alternativa a los ese-eme-eses, whatsapps, e.mails, etc. Esa, y no otra, era mi intención al comenzar este monodiálogo de hoy: reivindicar esa costumbre, casi perdida actualmente.
– ¿Te das cuenta? Lo de siempre: tu negación a la tecnología, anclado en el pasado, pretendiendo una vuelta a tiempos pretéritos, y todo como excusa a tu manifiesta impotencia frente a la modernidad, los ordenadores, las redes sociales…
– De verdad te digo que no sé cómo seguimos juntos, será que el destino nos depara un buen futuro en algún mundo paralelo, porque lo que es en éste…

___________________________

© Antonio Fernández Ferrer

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s