David y Goliat

Han pasado casi tres semanas sin que me asomara a esta ventana abierta de opinión y de intercambio de ideas. Ha sido un tiempo de reflexión y, por qué no decirlo, de investigación y análisis de una actualidad que, sin duda, no ha cubierto mis expectativas de solución a la maldad y la barbarie en pleno siglo XXI. Tenía la esperanza de que la vuelta a este blog iba a tener otros tintes más positivos y cercanos a la paz mundial. Pero de nuevo nos han instalado en los corazones la decepción, el desencanto y la desilusión.

Cuando, desde el 8 de junio, los titulares de la inmensa mayoría de medios de comunicación abren sus ediciones con referencias explícitas al conflicto palestino-israelí es que la situación comienza a ser insostenible, devastadora y vergonzante. Es momento de que este mundo deje de hacer oídos sordos y ponga punto final a su insultante indiferencia ante este genocidio.

Esa es la razón de que me haya planteado hacer un balance histórico -aunque no sea una materia que domine- de este ‘sindiós’ (término que la RAE no admite pero que refleja para cualquiera este descontrol, este caos inadmisible).

Palestina es el nombre que los griegos dieron a la tierra de los filisteos. No es, por tanto, un país, pues no está reconocido por las Naciones Unidas como tal. Tan sólo disfruta del estatuto de territorio y de observador en la ONU.

Tras debilitarse el imperio romano, los musulmanes toman Palestina en el siglo VII y comienza la islamización. El árabe sustituye al griego y arameo como idioma de los palestinos.

Los cruzados intentan recuperar “su Tierra Santa para el cristianismo”. A pesar de sucesivas oleadas, Palestina sigue bajo influencia musulmana, aunque de diferentes orígenes: los otomanos toman el control a partir del siglo XVI hasta el siglo XX.

Tras la desaparición del imperio turco-otomano, al final de la Primera Guerra Mundial, Palestina es administrada por Gran Bretaña. Los judíos de la diáspora (o dispersión) comienzan a volver poco a poco a Palestina, su antigua Israel, y se rebelan varias veces contra el dominio británico por permitir la inmigración de judíos y la venta de territorio árabe a los israelíes.

Los judíos presionan para que se funde el estado de Israel en lo que antes era Palestina, haciendo uso de numerosos atentados contra las tropas británicas.

En 1947, Naciones Unidas admite la partición del territorio en dos mitades: una para los palestinos y otra para los judíos. Al año siguiente los judíos declaran el nacimiento del estado de Israel, y la liga árabe responde declarando la guerra. Tras varios meses de conflicto, los palestinos quedan recluidos en dos territorios: Cisjordania (interior) y la Franja de Gaza (en la costa).

Desde entonces, se suceden diversas guerras entre judíos y árabes, que se saldan con la victoria de los judíos, quienes toman más territorio como los altos del Golán, junto a Siria.

Los palestinos emplean organizaciones terroristas para atacar los enclaves judíos. En 1988 se declaró el estado de Palestina, que -como dije con anterioridad- no es reconocido por la ONU, pero sí por numerosos países. Hoy 138 países le dan ese estatus, pero entre ellos no están EEUU ni la UE…

Israel tiene el control militar de Cisjordania (junto con la Autoridad Nacional Palestina) y el control del espacio aéreo sobre Gaza, así como de las comunicaciones terrestres y el suministro de agua de esta franja. Por eso se considera que la Franja es un inmenso campo de refugiados palestino.

Actualmente, viven 1,5 millones de personas en la Franja de Gaza, existe un paro muy elevado, y viven de las ayudas humanitarias. Un tercio del PIB de Gaza procede de los empleos de palestinos en Israel, quienes tienen que cruzar la frontera todos los días para trabajar.

Los grupos terroristas usan Gaza como base para hostigar las posiciones israelíes más cercanas como Tel Aviv. Hace unas semanas, tres israelíes fueron secuestrados y asesinados por, teóricamente, militantes de Hamás, un grupo terrorista nacionalista e islámico que preconiza la ‘yihad’ o decreto religioso de guerra para extender la ley de Dios. En respuesta, Israel bombardeó posiciones de Hamás en Gaza, asesinando a su vez a la población. Y como resultado, Hamás lanzó misiles sobre Israel. Ahora, Israel ha invadido la franja con tropas armadas y ataca sus posiciones…

El estado de Israel sigue repitiendo que el objeto de los incesantes bombardeos sobre Gaza son los líderes de la organización terrorista. Pero por el camino ya han segado la vida de más de 500 palestinos, la mayoría civiles, de los que una cuarta parte son niños. Así lo señala el último balance de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) que además ha denunciado que las últimas 24 horas han sido las más “mortíferas” desde que Israel comenzó la operación ‘Margen Protector’ el pasado 8 de junio. Según sus datos, en un día murieron al menos 107 palestinos, entre ellos 35 niños…

Hoy, 21 de julio de 2014, el Ejército israelí bombardea toda la franja y no discrimina a la hora de atacar hospitales o edificios civiles, en contra de lo que estipula el derecho humanitario. El Primer Ministro (y ministro de Sanidad, no lo olvidemos) Benjamín Netanyahu advierte de que la ofensiva seguirá “hasta que los israelíes estén seguros”.

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© Antonio Fernández Ferrer

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4 pensamientos en “David y Goliat

  1. Buen artículo. Está claro que Israel ha olvidado su propia historia. En la película “La lista de Schindler”, su contable le dice al final, mientras le regala un anillo de oro grabado: «Es hebreo, del Talmud, dice: ‘quien salva una vida, salva al mundo entero’». Quizá con tanto cruce de odios e ideologías en la zona cero del eterno conflicto, la Yihad haya tomado más significado para los poderosos judíos posholocausto que para los palestinos…
    Abrazos.

  2. Es curioso. Siempre venimos tocando este tema con suma delicadeza porque pesa sobre nosotros la historia, todo lo que a ellos les pasó y callamos respetuosamente, sin atrevernos a calificar sus hechos. Pero creo que ya nadie va a silenciar sus pensamientos porque estaríamos siendo cómplices de esta enorme matanza impulsada y respaldada no ya por el odio sino por el poder. Quien sabe a dónde puede conducirnos esta masacre que no huele a hornos sino a bombas.

    • Efectivamente, amigo José Luis, si silenciamos sus pensamientos estamos siendo cómplices de la masacre. Por desgracia la impunidad ante las violaciones de derechos humanos invita a más transgresiones y más víctimas de la población ocupada. Desde las atrocidades de la 2ª guerra mundial, el genocidio en Camboya, y los crímenes en la antigua Yugoslavia (como el de Sbrenica) los tribunales internacionales actuaron contra los responsables…¿A qué esperan para declarar estos asesinatos como crímenes contra la humanidad?

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