Woodstock 1969 en el recuerdo

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Como culminación de la Contracultura de los 60 y de la época hippie, muchos de los músicos y cantautores más reconocidos lograron convocar a más de 500.000 personas en el festival folk-rock más importante de la historia. Con el eslogan “Three Days of Peace and Music” se aplacaban posibles sospechas de las autoridades, pero, al mismo tiempo, se apelaba al sentimiento antibelicista por la Guerra de Vietnam.

Se celebró en la granja Max Yasgur, de una extensión aproximada de 2.5 kilómetros cuadrados, en Bethel (Estado de Nueva York) del 15 al 17 de agosto de 1969. El Festival debe su nombre a la ciudad de Woodstock, al noreste de Bethel, ya que, en un principio, se iba a realizar en ella, pero la oposición de las autoridades locales hizo que se cancelara. El hijo del propietario de la granja, Sam, convenció a su padre para que ofreciera sus terrenos, en Sullivan County, a los organizadores.

Se presentó un fin de semana lluvioso y, aunque la organización esperaba entre 50.000 y 100.000 personas, las previsiones se vieron totalmente desbordadas. El terreno cedido se encontraba completamente abarrotado de público que compartía sus bebidas, comida y drogas. Voluntarios y residentes de la zona ofrecían mantas y alimentos a todo el que lo necesitaba y un número casi testimonial de policías y seguridad vigilaba, infructuosamente, el consumo de droga y el nudismo, como exponentes de una relajación de muchas de las convenciones sociales que allí se iban desmoronando como un castillo de naipes. Sin embargo -y tal vez sea el hecho más destacable de esta ingente concentración- no hubo ninguna clase de altercado, ni violencia, sino todo lo contrario, un comportamiento cívico ejemplar y continuos gritos y consignas a favor del pacifismo y del “Flower Power”. Los informes consultados de fuerzas de seguridad, voluntarios y personal sanitario así lo atestiguan, como por ejemplo el testimonio breve pero aplastante del doctor William Abruzzi, jefe de los Servicios Médicos: ‘These people are really beautiful. There has been no violence whatsoever which is really remarkable for a crowd of this size’. (Esta gente es maravillosa. No ha habido violencia de ninguna clase, lo cual es realmente importante tratándose de una muchedumbre como ésta.)

El Festival, inicialmente, no reportó ganancias destacables para los promotores, que invirtieron un total de dos millones y medio de dólares, aunque gracias a la venta de discos y beneficios de la película que se rodaría titulada “Woodstock”, pudo considerarse, más adelante, como un negocio en toda regla. Como curiosidad, citemos que se produjeron tres fallecimientos (por sobredosis de heroína, por apendicitis aguda y por accidente con un tractor) y dos nacimientos confirmados.

La relación completa, que ya forma parte de la historia de la música moderna, de los artistas participantes fue la siguiente:

Arlo Guthrie – Tim Hardin – Blood, Sweat and Tears – Incredible String Band – Santana – Crosby, Still, Nash & Young – Ravi Shankar – The Band – Ten Years After- Richie Havens – Johnny Winter – Jimi Hendrix -Sly and the Family Stone – Janis Joplin – Bert Sommer -Sweetwater – Joe Cocker – Quill – Canned Heat – Mountain – Melanie – Sha-Na-Na – John Sebastian – Creedence Clearwater Revival – Jefferson Airplane – The Who – Grateful Dead – Paul Butterfield Band – K. Hartley Band – Country Joe & the Fish.

El 18 de agosto de 1969 la BBC londinense se hacía eco del Festival. Sus conclusiones, entre otras, fueron las siguientes: “Miles y miles de personas vuelven a casa tras tres días de noches de sexo, drogas y rock. Se vendieron cerca de 186.000 entradas, pero la noche del 15, dicen los organizadores, las barreras de acceso fueron echadas abajo, con lo que el número de asistentes queda fuera de nuestro control, puede, incluso, triplicarse. La policía local estima que más de un millón de personas estaban en la carretera la noche anterior al concierto.”

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El granjero y propietario de los terrenos, señor Yasgur, de 49 años, se dirigió a la muchedumbre el último día del Festival: “Habéis demostrado al mundo que medio millón de jóvenes pueden reunirse para divertirse y para oír música y no hacer otra cosa que no sea la diversión y el deleite con la canción”.

Lo que creó este fenómeno probablemente no sea entendido en el futuro. Se produjo una catársis casi mágica, que unió a jóvenes de todo el país. Seguidores de los escritores de la “Beat Generation” y de los cantautores folk, los estudiantes comenzaron a cuestionar la autoridad y se manifestaban con una finalidad específica, como el final de la guerra en Vietnam, o simplemente por hacerlo, por estar en desacuerdo. Las universidades se poblaban de alumnos, pero licenciarse en sus estudios no representaba conseguir un trabajo estable y el acceso a una vivienda digna. La amenaza de la guerra era una espada de Damócles sobre las vidas del pueblo estadounidense. Conforme avanzaban los tiempos se fue instalando un sentimiento de angustia, desasosiego e inseguridad entre los más jóvenes, sentimiento que retrata fielmente la canción “Beautiful people” de la cantautora Melanie en 1967.

La guerra, que parecía inminente, los derechos civiles y la pérdida de autoridad familiar y educacional hicieron que la juventud buscara otros caminos. Había droga suficiente, y asequible, que ayudara en el camino. La distribución y el consumo de productos psicodélicos estaban en la calle. La marihuana se convirtió en la droga estrella en las concentraciones y actos de protesta por todo el país. También la heroína hizo su aparición estelar.

Eran tiempos de libertad, aderezados con manifestaciones, el movimiento hippie y los grandes conciertos. En una época de revolución y tristeza general, la contracultura miraba al futuro con la esperanza de encontrar un sitio donde terminara esa locura:

Come mothers and fathers throughout the land
and don´t criticize what you don´t understand.
Your sons and your daughters are beyond your command,
your old road is rapidly aging.
Please, get out of the new one
if you can´t lend your hand,
for the times they are a-changing…

Acercaos, madres y padres de todo el país,
y no critiquéis lo que no entendais,
vuestros hijos e hijas están fuera de vuestro alcance,
vuestro anticuado camino envejece rápidamente.
Por favor, apartaos del nuevo
si es que no podéis echar una mano,
porque los tiempos están cambiando…

(Bob Dylan, ‘The times they are a-changing’)

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© Antonio Fernández Ferrer: ‘La canción folk norteamericana’.

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