Javier Martín en ‘Nueva Gala’

«Tengo que empezar diciendo que cuando Antonio me propuso presentar su libro “MEMORIA DEL TIEMPO” accedí incrédulo pero encantado, porque me apetecía ser partícipe de este acto social y me hizo ilusión porque he vivido bastantes momentos del proceso creativo que empezó con un: “Bueno Javier, y ahora ¿qué hago?, dáme ideas” -que me espetó tras su último libro al que le diseñamos juntos la portada- y que hoy termina con este parto al que quiero tener derecho a sentirme poco menos que ayudante de paritorio. Con su consentimiento, claro.

afferrer0Se alumbró al fin la incertidumbre inicial con un estandarizado formato de libro impreso, es decir: cien páginas arropadas por cubiertas -en couché- engalanadas con un grabado de Adelina -su mujer-, foto y biobibliografía del autor en solapa izquierda, etc. Un libro, en definitiva, muy libro, pero que adquiere, ya en sus primeras páginas, nuevas dimensiones que lo engrandecen con los certeros y finos trazos -que no son más que las notas musicales que han acompañado la trayectoria personal, social y sobre todo comprometida de este multiparturiento no primerizo-, que le aporta en su prólogo el padrino Fernando González Lucini (portador del confalón de la canción de autor española) en el que, entre otros, le dispensa los siguientes reconocimientos:

“Evidentemente, Antonio Fernández Ferrer se convirtió en uno de los más importantes protagonistas de la crónica cantada que desarrollé en mi libro dedicado a rescatar la memoria contra el olvido, en este caso la memoria de un acontecimiento cultural y musical tan importante como “Manifiesto Canción del Sur”.
(…) Lo que más me sorprendió fue la calidad y la sensibilidad musical de las canciones que interpretaba… ¡Allí había música en estado puro!…
(…) Después ya descubrí que lo de la música y la composición en Antonio y en su amigo Valdivieso, venía de largo; ¡de largo y de bueno!…
(…) Me confieso un auténtico ‘fan’ de todo -y es mucho- lo que hace y emprende en defensa del desarrollo cultural, educativo y científico de Andalucía”
.

Y ahí queda dicho eso.

afferrer02En cuanto a mi relación personal -la de este que os habla- con el autor, se ha desarrollado en muchas charlas (y pongo a Ringo, su fiel y leal escudero, por testigo) acotadas inicialmente en “El Pescaíto” -espacio común de asueto-, divertidas muchas veces, otras tantas más profundas, musicadas (quien conoce a Antonio sabe que no hay que ‘achucharle’ mucho para que entone un razonamiento y se arme con su guitarra para argumentarlo) pero distendidas y sobre todo edificantes todas ellas. Siete u ocho años de amistad evolucionando hacia la COMPLICIDAD -su palabra preferida-, término que en Antonio toma un significado distinto y más puro que el que en tiempos de dificultad social se le pretende dar y al que le encontraréis su genuino sentido durante la lectura de este libro. Lo que a mí personalmente me ha llamado la atención del mismo, es la audacia de autor/explorador nato con la que se introduce, casi sin licencias, en mares brumosos de los que sale airoso a base de tazas rebosantes de sensibilidad, raciones dobles de tesón y guiños de ingenio muy valiente. Todo un aventurero del verso, de ese verso -según él- “siempre inacabado” pero siempre rumbo norte.

afferrer03Dieciséis libros escritos además de diversas colaboraciones. De ellos, ésta es la sexta aventura por el océano nocturno de una poesía gestada -a modo de desamparado cuaderno de bitácora- en la certeza de esa estrella que le guía durante la espesa y tormentosa necesidad de exteriorizar el más profundo, oscuro y eterno vacío que dejó el fruto de su semilla: Luis. Esa ‘negra nada’ que Antonio ilumina con musical belleza:

He vuelto a adivinarte en la blanca línea recta
que en noches de luna llena se dibuja sobre el mar.

afferrer3aO que sintetiza, rescatando y refundiendo versos de obras anteriores con desgarrada resignación tras la pérdida de su padre:

De aquél almendro
tierra seca y rastrojo
se me concede.

Éste último poema corresponde a su incursión en el ‘Haiku’ -técnica germinada en Japón en el S. XVII por la azada del monje Matsuo Basho- que desarrolla sentimientos delimitados por tercetos compuestos de un pentasílabo, un heptasílabo y un pentasílabo (podrían parecer ‘Sudokus poéticus’, porque se asimilan a un quebradizo rompecabezas de raíz nipona con resultado latino) con los que muestra su facilidad para la creación, incluso con los límites impuestos. Creo que hasta D. Ramón Gómez de la Serna, seguramente, habría sentido la necesidad de anotar esta greguería en verso:

Cada segundo
supone una condena
en minúscula.

De las dos primeras partes del libro, “Versos en la madrugada” y “Memoria del tiempo”, donde quedan anotados los más puros sentimientos paralelos, o mejor dicho, tangentes a la música, en la que incluye entre otros recuerdos -a modo de ‘flashback’- su Granada más auténtica, sublime y subjetiva, nos traslada a la tercera y última tanda -“Veladas ironías”- de once relatos en los que pone al viento su imaginación más relajada, la menos mística, la del día a día, que con un sorpresivo ‘Relato de los nueve versos frente al espejo’ nos refleja la idea de estar muy seguro al pensar que, en esta travesía de la vida, no hay nada escrito, y que todo queda por escribir ya sea de una manera, ya sea de otra.

afferrer10Pues querido amigo, despliega velas porque aquí, en este puerto, comienza otra nueva singladura. Y por favor, no termines nunca tu verso inacabado y mantennos a la expectativa.

afferrer09Y termino -para cederte ya la palabra- con un ‘haiku’ de las redes de mi propio esquife. Aunque he de anticiparte que durante mi abstraída faena, me acerqué tanto a las aguas jurisdiccionales de Gibraltar, que cobré la pieza en inglés y, aunque sé que tienes “alguna noción” del idioma, preferí que un amigo lo tradujera porque no lo entendía ni yo:

Impacientes ya,
aguardan océanos
tu plan de viaje.»

______________________________________

© Javier Martín Gutiérrez. “Sobre Memoria del Tiempo”, 21-11-2013.

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7 pensamientos en “Javier Martín en ‘Nueva Gala’

  1. Un verdadero placer escucharte ayer; hoy también al leerte en la tranquilidad de lamparita con luz “de toda la vida” (menos ecológica, pero más cálida) y mesa camilla con estufica puesta.
    Tienes verdaderas maravillas en este libro. Reinsisto en musicarte algo cuando me autorices.
    Gracias, maestro.

    • Querido José Luis. Ya sabes cómo te aprecio y quiero -siempre ha habido una química especial, al menos por mi parte, con tu persona y tu especial sensibilidad-. Para mí sería un verdadero lujo poder compartir contigo cualquier ‘hijo-poema’ de este libro. Ya son tuyos…como decía Kahlil Gibran: ‘Nuestros hijos no son nuestros hijos, son hijos de la vida….” Adelante, te prometo que me haría muy feliz ‘oír mis poemas a través de tu voz’. Abrazo fuerte y sincero.

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