Relato sobre la amistad, en color sepia (y III)

1+1 YA SUMAN CUATRO

trioEn septiembre de 1973, no recuerdo la fecha concreta, Antonio Ramos aparece por la Facultad de Letras de la calle Puentezuelas y me comenta que tras vivir en el hostal Astoria, había conseguido alquilar un ‘chalé’ en la Colonia de San Francisco de Granada. Yo acababa de conocer a un grupo de ingleses (e inglesas) que habían llegado con una beca a la Facultad para estar entre nosotros ese curso: Brian, Russell, Steve, Ann Taylor, Elaine Nelson (née Appleby), Iwonna Bal…Para ‘inaugurar’ la casa se organizó una fiesta que coincidió con el cumpleaños de Steve, creo que fue a principios de noviembre: inenarrable y sublime encuentro.

Jesús Muros Navarro (tercer miembro que formaría el futuro ‘triunvirato’) estaba haciendo la ‘mili’ pero –como siempre- estaba dispuesto a cualquier quehacer extracurricular que fuere preciso. Jesús era compañero de estudios de Filología Inglesa (y amigo desde que cantábamos canciones de Juan y Junior y Los Brincos, ya había llovido) que, como a mí, le apasionaba música anglosajona. Ramos ya se había unido a este grupo de gente en el que se fusionaban la admiración por el folk-rock (Don McLean, Ralph McTell, Tom Paxton, James Taylor…), el conocimiento de la interculturalidad anglo-española, y sobre todo, el intercambio de experiencias lingüístico-culturales… Conociendo a Antonio pensé que la persona con la que habría de  compartir este tipo de experiencias era Iwonna Bal: sensata, inteligente, y con una belleza exterior e interior indescriptible. No hay segundas lecturas…y no me equivoqué, afortunadamente.

Ser alguien previsible, sin dobleces, alguien sano y sincero, lleva, inevitablemente, a postularte como imprescindible en muchas situaciones, cercano a todo tipo de individuos y, por encima de todo, apreciado y querido. Ésta es una de las características que definen a Antonio. Y era evidente que la química personal entre dos mortales que compartieran esos rasgos habría de funcionar y, como casi siempre, pude ser espectador privilegiado de esta teoría, esta vez con la relación entre mi padre y Antonio.

20003Puedo decir que la fuerte amistad que surgió entre ellos fue algo que no podré olvidar nunca y, de algún modo, facilitó, a su vez, gran parte de la libertad de movimiento que yo necesitaba en aquella época: decir en casa que me iba con Antonio Ramos equivalía a obtener permiso para cualquier asunto. Os aseguro que pude “usar” esta artimaña en innumerables ocasiones y con excelentes resultados…

[En marzo de 1976, estando Antonio e Iwonna en Newcastle, el ‘amigo-padre’ Luis Fernández Rodríguez decidió buscar otras lejanas alianzas y amistades… y nos dejó solos, muy solos…Sin embargo los buenos momentos disfrutados con él han quedado muy dentro para siempre. Pero eso es ya otra historia que, algún día, habrá que reescribir.]

A lo largo, y ancho, de 1973 y principios de 1974 el día a día en Granada cada vez se antojaba diferente, sorpresivo, incierto, pero siempre cargado de nuevas experiencias, de nuevos horizontes en los que la lengua inglesa iba calando, poco a poco, en nuestro inconsciente colectivo. Los encuentros con el grupo de estudiantes británicos de la Facultad de Letras se consolidaban y se hacían más fuertes, funcionando como una auténtica simbiosis: la lengua española como nexo de unión y práctica diaria y el inglés como leit motiv para conversación y lengua común en toda clase de acontecimientos, mayoritariamente fiestas y andanzas callejeras en una Granada en ebullición. Por parte oriunda, el trío Ramos, Muros y Fernández era ya un hecho, normalmente a lomos de dos Vespas y un Vespino ‘color butano’. Por parte ‘guiri’, Iwonna, Elaine, Ann, Steve, Russell y Brian siempre estaban dispuestos a formar parte de cualquier proyecto. Éramos un grupo y nos sentíamos seguros: excursiones al Pantano de Cubillas, ‘visitas socioculturales’ al Albayzín, Sacromonte, añorados paseos por el camino de Purchíl…

elainevespinotrio iwonna

En enero del 74 Iwonna y Antonio estabilizan su relación que ha prevalecido en el tiempo desde entonces, de lo queda constancia en una alianza que aún lleva Iwonna. Yo acababa de llegar de Dublín, donde permanecí tres meses en un hall of residence y fui de los primeros en felicitarles…algo tenía que ver con aquella historia. Antonio consigue poco después un trabajo como traductor de inglés y francés (perfeccionado con una estancia en Francia para la vendimia) en DGF -Destilerías García de la Fuente- que, a la postre, le serviría para obtener unos buenos ingresos y nos serviría para tener acceso directo a las nunca bien ponderadas botellas de plástico de esencias de ron, brandy y ginebra destilados, de las que daríamos buena cuenta en nuestras, cada vez más frecuentes, fiestas de hermanamiento hispano-británico, ya en el piso que Antonio alquiló en la calle Alhóndiga.

Jesús y el que suscribe éramos una especie de ‘inquilinos adjuntos’ de aquel piso, en el que todo podía tener cabida: horas de estudio, fiestas, trabajos de clase, fiestas, audiciones musicales, fiestas, intercambios lingüístico-culturales, etc. Los dos vivíamos en casa de nuestros padres, pero teníamos la inmensa suerte de poder disfrutar de una segunda vivienda en la que nos sentíamos como peces en el agua y de la que Antonio era nuestro valedor.

Como ya ha quedado dicho, la música era otra de las múltiples excusas que nos servían para ir consolidando nuestra estrecha relación con el inglés y, por supuesto, a ello nos entregábamos. Jesús y yo, como decía, tocábamos la guitarra desde hacía tiempo y, por entonces, ya nos adentrábamos sin ningún tipo de recato en cualquier letra en inglés, dejando atrás los inconexos tarareos que, fonéticamente, se acercaban al contexto pero que no tenían nada que ver con la lengua de la blanca Albión. The Beatles, Rolling Stones, Eagles, America, Credence Clearwater Revival, etc. nos dieron paso, por mediación de Antonio, a otro tipo de música en lengua inglesa.

En uno de sus últimos viajes a Inglaterra, Ramos había comprado un radiocassette compacto. Era un maletín que, al abrirlo, mostraba una radio y un cassette con los dos altavoces como tapa del compacto. Era lo último en el mercado. Pero también había grabado cintas con una serie de autores que a nosotros nos resultaban casi desconocidos, pero que inmediatamente llamaron nuestra atención: fueron nuestros primeros contactos con la música folk británica y norteamericana.

Cantautores como Don McLean, Tom Paxton, Ralph McTell, Norman Castle, Eric Clapton, Chris de Burg, Al Stewart, Leonard Cohen,…se harían habituales en nuestros frecuentes recitales de entonces y en años posteriores.

duooldfriendsPor entonces el consolidado trío estaba matriculado de tercero y cuarto de Filología Inglesa, y las asignaturas en inglés no suponían grandes dificultades, pero entre nosotros había ‘un elemento que trabajaba’ y, de alguna forma, había que intentar aliviar ese handicap en las noches de estudio, por lo que Jesús y yo nos dedicábamos a ‘empollar’, Antonio descansaba, y al día siguiente lo poníamos al día de los apuntes.

En julio de 1975 me ‘tocó’ a mí hacer la ‘mili’; sin embargo, afortunadamente, en las milicias universitarias (IMEC) se hacía más llevadero el asunto. Un período de tres meses de instrucción en Viator (Almería) y de octubre a diciembre en la Academia de Infantería de Toledo. Lo más significativo sería que en noviembre, el día 20, pude recibir con regocijo, pero vestido de ‘caqui’, la ida de Franco y la llegada, casi de puntillas, de una nueva época en la que desaparecía ‘el blanco y negro’ y repuntaba la vida en color. Terminado ese semestre sólo me quedaría hacer 4 meses de prácticas como alférez de Complemento tres años después.

Antonio e Iwonna volvieron a Inglaterra donde pasarían el curso 1975-76. Ella terminó sus estudios de Español y su curso de Postgraduate, gracias al cual luego pudo convalidar estudios de Filología Inglesa. Antonio dejó DGF y dio clases en Newcastle-upon-Tyne junto a su gran amigo Peter Donaghy, que en 1979 sería su padrino de boda en Birkenhead.

En septiembre de 1976, ‘el triunvirato’ al completo, había conseguido la Licenciatura, hoy llamada Grado, en Filología Inglesa. Un futuro, en aquellos días, esperanzador se dibujaba ante nosotros…

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En la actualidad, treinta y siete años después de este RELATO SOBRE LA AMISTAD en tres capítulos, ésta sigue intacta, incluso reforzada por tantos acontecimientos posteriores a esta historia que aún no ha terminado.

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© Antonio Fernández Ferrer

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