Relato de una quimera

Al entreabrir los ojos
una resplandeciente y densa luz blanca
fue apoderándose de sus pupilas dilatadas;

los tímidos jadeos desacompasados
de su respiración le delataban
una incipiente ansiedad y nerviosismo,
el intenso dolor en su espalda
le impedía emitir sonido alguno;

el dedo índice de su mano izquierda
no cesaba de señalar las alturas,
intentando relatar
lo que las palabras silenciaban.

La soledad le acompañaba nuevamente,
como predestinada compañera de viaje…

“Es la última vez que duermo en la litera de arriba”,
acertó a balbucear
mientras se incorporaba del frío suelo.

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